Lynox no quería parecerse a una marca deportiva más. Quería empujar a quien la lleva a salir de su zona de confort.
El reto
Crear una identidad con presencia desde el primer vistazo, capaz de transmitir energía y exigencia sin caer en los clichés visuales del deporte: colores estridentes, tipografías agresivas y siluetas genéricas.
La solución
El corazón de la marca es un símbolo geométrico de formas enfrentadas, que sugiere tensión, impulso y movimiento. Es reconocible incluso en tamaños mínimos, y funciona igual de bien en positivo, en negativo y sobre fotografía.
Lo acompaña un logotipo tipográfico limpio, con letras espaciadas, y una paleta contenida de tres tonos (#D8D8D8, #778287 y #2C2D28) que da a la marca un aire sobrio, tecnológico y premium. El claim, The end of comfort zone, y mensajes como New day, new record dan voz a un sistema visual basado en el contraste, la repetición del símbolo y una fotografía de atmósfera cinematográfica.
El resultado
Una identidad coherente y flexible, probada en cartelería, composición publicitaria, interfaz móvil y soportes de marca. Es un sistema pensado para crecer: cada nueva pieza refuerza la misma personalidad, sin perder reconocimiento en ningún punto de contacto.





